Por Diego Oré
CIUDAD DE MÉXICO, 2 oct (Reuters) - Los ruidos fuertes aún le generan ansiedad a Mohammed Abed, un ingeniero de sistemas palestino. Los aviones que surcan los cielos de Ciudad de México y los truenos que acompañas las lluvias veraniegas retrotraen su cuerpo a los bombardeos israelíes de 2025 en Gaza, en uno de los cuales murió su hija de cuatro años.
En la primavera de 2025, Abed, de 36 años, llegó a México junto con 17 familiares que buscaban asilo. Hoy en día, los martes por la mañana no comienzan con el temor a los bombardeos, sino con el trabajo. Antes del amanecer, carga su triciclo motorizado con comida palestina para venderla en un mercado al aire libre en Condesa, uno de los barrios más cosmopolitas de la capital.
Abed es uno de los aproximadamente 160 palestinos que viven actualmente en México y parte de los casi 1.9 millones de palestinos desplazadas de sus hogares desde que comenzó la guerra en Gaza en 2023. La mayoría de quienes han abandonado el territorio se han reasentado en los países vecinos de Egipto y Jordania. Pero un puñado ha llegado a México, contribuyendo a que la población palestina del país se haya duplicado aproximadamente desde 2022, según cifras oficiales.
"En Gaza, durante la guerra, escuchar un avión significaba que podía pasar algo terrible en cualquier momento", dijo durante un respiro de una extenuante jornada vendiendo hummus, baba ganush, falafel, shawarma y kebab.
"El sonido me hace recordar todo lo que vivimos y mi cuerpo reacciona antes de que pueda pensar", agregó.
El camino de Abed hacia México fue tortuoso.
Comenzó con su padre, Kamal Abed, un palestino que emigró a México hace más de una década para escapar del conflicto en Gaza y que finalmente obtuvo la ciudadanía mexicana. Tras el estallido de la guerra en Gaza, en octubre de 2023, Kamal emprendió una campaña para sacar a su familia del enclave.
En 2024, él viajó a Egipto para intentar organizar su evacuación, pero falleció de un infarto antes de poder completar el proceso. Otro hijo, Shadi, continuó con la labor y, con el apoyo de organizaciones civiles y abogados mexicanos, consiguió la autorización de viaje para 18 miembros de la familia, incluyendo varios niños.
Después de meses de trámites y negociaciones para salir de Gaza, la familia cruzó a Jordania, pasó por Turquía y finalmente llegó a Ciudad de México en mayo de 2025, donde todos obtuvieron la residencia permanente.
"No quiero política. Quiero vivir, como todos los demás, en paz", dijo Abed. "No queremos guerras; traen demasiadas muertes", agregó.
Poco a poco, Abed se ha dado a conocer entre los clientes que disfrutan de sus platillos y se conmueven con su historia. Los domingos vende sus productos en otro mercado capitalino y, cuando no está allí, ayuda a su esposa a preparar los banquetes de comida palestina que ella ofrece para ocasiones especiales. La venta de comida les ayuda a reconstruir sus vidas después de perder su estatus durante la guerra.
El hermano menor de Abed, Fadi, también vende comida palestina en Ciudad de México. Con su personalidad exuberante, este joven de 29 años ha logrado una base de 48,000 seguidores en Instagram bajo el usuario "hijo de Palestina", donde publica videos de su creciente negocio de comida en un español incipiente. Fadi, quien vendía frutos secos en Gaza, ahora quiere ahorrar lo suficiente para traer a sus dos hermanas a México y, con el tiempo, abrir un restaurante propio.
La familia de Abed sigue creciendo. En mayo, su hijo menor, Yusuf, nació en la Ciudad de México, convirtiéndose automáticamente en ciudadano mexicano.
"Nació en México, pero lleva en su corazón las raíces de Gaza", dijo, henchido de orgullo, Abed.
(Reporte de Diego Oré; Editado por Emily Green y Ana Isabel Martínez)